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viernes 20 de enero de 2012

Catas (de hombres y melones)


“Dije que había entre nosotros una sociedad de hombres educados desde su juventud en el arte de demostrar, mediante palabras intencionadamente multiplicadas que lo blanco es negro y lo negro es blanco.
JONATHAN SWIFT. Gulliver


UNA COMUNIDAD DE INFAMES
Érase una vez una comunidad de infames, es decir, no se trataba de infames, sino de personas normales, del tipo medio. Siempre se mantenían juntos. Cuando, por ejemplo, uno de ellos cometía alguna infamia, es decir nada infame, sino algo normal, como es habitual, y se confesaba ante la comunidad, entonces está investigaba el caso, lo juzgaba, hacía penitencia, perdonaba y otras cosas parecidas..... Así se mantenían siempre juntos, aún después de la muerte no renunciaban a la comunidad, sino que subían al cielo en corro. En general, la impresión que daban al volar era de la más pura inocencia infantil. Pero como ante las puertas del cielo todo se descompone en sus elementos, caían en picado como bloques de hormigón.
FRANZ KAFKA. Cuentos completos.


El problema de los melones es que no todos son igual de buenos. La calidad difiere mucho y es muy complicado saber, a priori, cuál es el mejor. Un autor francés de principios del siglo pasado escribía con un cierto pesimismo que, para encontrar uno realmente sabroso, había que probar al menos cincuenta.
La costumbre de catar los melones ha desaparecido casi por completo en nuestros días debido a razones de higiene y economía. Sin embargo, era una práctica común hace no demasiados años. Las mujeres que iban al mercado a realizar la compra elegían con cuidado y comprobaban al tacto la madurez del fruto. A continuación sacaban del moño una aguja, con la que perforaban el melón y succionaban su jugo antes de aprobar la compra. Hoy, evidentemente, ningún frutero toleraría estos besos suculentos ni tampoco la cata a cuchillo, que consiste en cortar un pequeño triángulo en el extremo del melón para probarlo. Es decir que ada vez es más dificil catar melones y también sociedades, al menos en una comunidad de infames que en realidad no son infames sino de personas normales educados desde su juventud en el arte de demostrar, mediante palabras intencionadamente multiplicadas que lo blanco es negro y lo negro es blanco.



Pero, sea permitida o no la cata, ni todos los hombres son iguales no todos los melones son iguales y menos iguales desde que el poeta Antonio Gómez entronizó como rey al rey Melón I, dando inicio a la dinastía de los Melones.
Así me lo contó Antonio Gómez:
"Pocos tienen la oportunidad de tener a un rey en su casa como huésped. Yo he tenido la oportunidad de convivir con tres, con toda una dinastía, la de los melones.


El rey Melón I entró en mi casa a principios de temporada y fue coronado por toda la familia. A partir de que la familia lo acogiera fue mi acompañante no sólo en desplazamientos turísticos sino en actividades culturales.



Donde yo iba, iba el rey melón como un participante más o como espectador. Pasó el tiempo y el melón iba teniendo problemas. Se iba pasando y decidí que había que sustituirlo por su sucesor el rey Melón II. Para está sustitución elegí un momento que fue Morille (El PAN). En ese momento el rey Melón I fue comido por los presentes y subió al trono el rey Melón II que siguió las actividades de su antecesor recorriendo ciudades y eventos hasta que fue comido con Luis Alberto de Cuenca en un recital. Allí ascendió al trono el rey Melón III que fue el más breve en el puesto ya que era final de temporada y duró sólo unos seis eventos más. Fue comido por los tertulianos que forman parte del colectivo Alcandoria de Mérida.



Existe documentación gráfica de que aparece en carteles, en programas de mano… En los hoteles en los que se me invitaba exigía que el rey melón tuviera un sitio y así aparece en alguna cama de hotel. Fue mi compañero, mi copiloto. Para ciertos eventos tenía un trono especial, tenía otro trono para que se fotografiara la gente. Era expuesto para quien quisiera tener la foto con un rey se pudiera hacer una foto con él. Ya hay bastantes personajes incluso políticos que aparecen fotografiados con el rey".


Nota del apropiacionista: No he hecho más que mezclar amarga medicina con dulce manjar y de paso tener un pretexto para subir la foto de un melón y de hablar de Antonio Gómez, a quien tanto aprecio. Además, después de observar durante meses la página de estadísticas de Blogger he descubierto que las páginas más visitadas son aquellas que llevan fotos de nubes, lagartos, mazurcas de maís, gallinas y espero que melones.

3 comentarios:

Marta Sanuy dijo...

Corrías el riesgo de que te saliera una melonada de entrada, pero no.

Mi melonada más gorda del año pasado fue no ver a don Antonio Gómez, un par de charradas al año con él me dejan nueva.

anónimos dijo dijo...

!quién fuera rey melón! y sobre todo !qué fotogenia!

Elías dijo...

Bien por ti Jesús, y bien por Antonio.
Lo conozco desde hace casi 30 años: un tipo fantástico, un gran artista y ser humano.
Yo soy uno de los que disfruté de Melón III en Mérida.
Aquí http://eljuegodelataba.blogspot.com/2010/02/el-gran-gomez.html hablaba de él.

Abrazo.