Te amaré toda la vida, le dijo por la mañana. Por la tarde se suicidó. Al levantarse de la siesta notó un cierto deje a desamor y él no era de esos que dejan una promesa sin cumplir.
Hace 20 años tenía los ojos azules, era alto, rubio, rico y norteamericano y escribía bastante poco (como el presente es demasiado provinciano siempre he intentado, con bastante éxito, aplazar mis propósitos de escribir para mañana). Hoy ya no soy ni alto, ni rubio, ni rico, ni norteamericano.
6 comentarios:
Guau!! Qué tremendo eres, me ha encantado!!
Impecable hasta en la ficción, Jesús.
Un abrazo.
Nota: Estoy absolutamente fascinada con la entrevista que le hiciste a Ray Loriga. Sé que es antigua pero es que acabo de descubrirla.
Cumplidor hasta el desaliento, eh...
Un supersaludo
Claro que sí. Las promesas están para cumplirlas.
Muy bueno ese humor ácido
Tan bueno como negro.
Y también aquello que repetías tú:
que la boca no es sólo el talón de Aquiles de los peces.
el cumplidor que no cumplió más años por cumplir con esa cosa llamada amor y desamor
me ha gustado mucho Jalonso!!!!!!
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