Tengo siete años y estoy jugando solo en mi habitación. Mi madre ha ido otra vez al cementerio. Mi padre está en el salón intentando arreglar el reloj que le regalaron a mi hermano por su primera comunión, el que quedó tirado en el suelo cuando lo atropelló el coche. Al abrir un cajón derribo la lámpara que hay sobre la mesilla, asustado retrocedo, tropiezo con un taburete y voy a parar contra la estantería en donde están colocados un montón de juguetes que caen al suelo.
Entonces oigo a mi padre gritar.
-Como vaya para allá os vais a enterar, los dos. No podéis dejar de meter ruido.
Ese plural, todavía hoy siento aquel escalofrío.
Un poema de Marina Tapia
Hace 1 hora.
5 comentarios:
¡qué exactitud!¡qué bueno!
eso eso, lo hemos hablado hoy lasanuy y yo, mira qué bueno lo que ha escrito hoy jalonso
es inquitante sin duda!!
un besooo
(ah te he medio-contestado en mi casaparisina, jejeje)
Ufff, que duro, pero es que los enanos de verdad que ocupan espacio...
Un supersaludo
¡Buenísimo! Ni una palabra de más, ni una de menos. Exacto, como dice Marta, e inquietante
Y si hubiese pronunciado el nombre del que ya no estaba!! (Aquí debería oirse un relámpago y una gran carcajada!)
Muy bueno...;)
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