martes 24 de marzo de 2009

Esquelas


Cada 21 de marzo una esquela en el diario el País. Y ante tanta originalidad más de uno ha pensado en un mensaje en clave, de la CIA incluso.

VI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA


Elenita: Boris y Yuri /ojalá que cosmonautas, /navegan los piélagos /de Internet, cuyas ciénagas /procuro sustituir /por los puertos de Ítaca /y por los del Amazonas /capital de las sílabas del agua.
J.L.Casaus.

La muy inspirada del 21 de marzo de éste.

XV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA


Elenita:
Cuando sugerí a tus hijos, Boris y Yuri, la lectura de las 1.104 páginas de Vida y destino (Vasili Grossman), me replicaron que estaban más interesados en la obra El camino al paraíso está asfaltado de tetas. Entendí que era un librito de haikús o tal vez de tankas y los cubrí de besos. Me tranquilicé cuando supe que era una suerte de concurso televisivo de hechuras anatómicas y que no malgastaban su vida con la literatura japonesa.
JL Casaus

Cada 21 de marzo una esquela de una extravagancia sutil, una esquela que revela una exquisita ternura, un delicado sentido del humor, que renueva el género, que dan ganas de morir de envidia, una esquela dirigida a Elenita para darle cuenta de cómo están las cosas por este mundo y de cómo van creciendo los hijos, una esquela que dice: las cosas cambian pero tú permaneces, Elenita.


Cada 21 de marzo:

XIV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA


Elenita:
El viaje que no hicimos a Alejandría te incapacita para verter al sánscrito primero y a tu idioma después el bastardo esperanto que tus mileuristas hijos, Boris y Yuri, se gastan por el móvil.
tqremos bsts
JL Casaus


XIII ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA


Elenita:
La semana que, obligatoriamente, Boris y Yuri hacen las tareas domésticas la
mesa familiar se atiborra de arroz a la gusana, spaghettis erguidos o apelmazados,
carne a la suela, pescado muerto y ensaladas saladas; eso sí, hay un masivo
descorche de yogures y conservas y una inmensa ingesta de fruta, charcutería y
pan bendito. A todo esto, la prueba del algodón no engaña y su falta de pericia
con la plancha queda justificada con no sé qué belleza de las arrugas.
Ya aprenderán.
J. L. Casaus

No haría falta saber nada más, pero la curiosidad aprieta: ¿quién es Elena Lupiáñez, quién J.L Casaus, quiénes Boris y Yuri? Hubo un 21 de marzo de 1994 y El País daba cuenta de cómo empezó esta historia:

Elena Lupiáñez, de 40 años, falleció el pasado día 21 de marzo, a consecuencia de un cáncer de pulmón, en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Lupiáñez, licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, formó parte del equipo fundacional del diario EL PAÍS, en el que trabajó desde marzo de 1976. Era desde 1990 jefa de negociado de publicidad en Madrid, cargo que ostentó hasta el día de su fallecimiento. Tan sólo disfrutó de una excedencia a principio de la década de los ochenta, que dedicó a dar clases de filosofía, materia que le apasionaba, hasta el punto de ser un recalcitrante miembro de una tertulia que desde hace años mantienen varios interesados y expertos en filosofía. Mujer inteligente y de una extravagancia sutil, gran amante de los grandes viajes, de humor cáustico y poco espectacular, Lupiáñez era madre de dos hijos gemelos, Boris y Yuri, nombres que recibieron porque ella y su marido, el escritor y portavoz de Izquierda Unida de la zona centro Madrid en el Ayuntamiento de esta ciudad, José Luis Casaus, decidieron concebirlos en Leningrado.
Y desde entonces, cada 21 de marzo, aparece el texto que mantiene la memoria reminiscente, que busca el lugar exacto entre el dolor de la perdida, la alegría de haber sido y el deseo de seguir siendo juntos, algo que es consuelo, pero también mucho más que eso.


XII ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA


Elenita:
Tus hijos Boris y Yuri ya no son esos pibes que, escribía Julio Cortázar,
conocían las palabras, pero no sabían qué hacer con ellas. En su mayoría de
edad quieren regalarte esta palabra del español amable; una que ya
saben utilizar en la acepción del profesor Viqueira, un caballero formado
en la Institución Libre de Enseñanza."Conciencia: dícese de la actividad
mental para estimar el bien".
J. L. Casaus

XI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA


Elenita:
Boris y Yuri han sufrido la cercanía de una tragedia atroz. El horror que han vivido por la muerte de Lamberto ha puesto en su conocimiento lo que por edad no conocieron cuando la obscenidad de la tuya.
De todos modos, la vida, ese desconcierto, y el conflicto doméstico siguen tan campantes: el griterío y las calzoncilladas de la televisión (no puedes imaginar su nivel y cuantía) no logran silenciar a John Coltrane y Dave Brubeck, tus favoritos.
J.L. Casaus

Y uno se imagina a Elena Lupiáñez sonreír mientras se le saltan las lágrimas como haría cualquier madre a la que el marido le habla de sus hijos, con esa inconfundible e inevitable alegría de los muertos que se siguen sintiendo muy amados, que saben que fueron y son muy queridos a este lado de la tierra.

10 comentarios:

kokotera dijo...

Maravillosa historia de amor

Enrique Ortiz dijo...

Genial, Jesús: tenemos que celebrarlo (un vinito, unas cervecitas). Como por arte de magia, hoy hemos hecho la misma entrada. Un abrazo muy fuerte :))

anónimo dijo dijo...

Con la llegada de la primavera y el jerte lleno de turistas, Elenita despierta de su sueño con un periódico reciente, cruasanes, zumo y café de aroma intenso.
!Cuánto amor!

gemma.a dijo...

Llorando me tienes.

beatus_ille dijo...

jope! qué mal y qué bien, y qué pena y qué genial
qué cantidad de sentimientos encontrados me produce esta historia!!

bssycromos
jalonsoo!!!

Ana Pérez Cañamares dijo...

Iba a decir "me acabo de quedar muerta", pero me ha parecido una expresión inapropiada; "me acabo de quedar de piedra", pero no, es todo lo contrario. Me acabo de quedar, ay, joer, cómo me acabo de quedar....
Gracias, Jesús.

Ana Pérez Cañamares dijo...

... triste y feliz...
Hay gente tan hermosa y actos tan bellos...

El llano Galvín dijo...

Menuda historia de amor, me has dejado sin palabras...

soperos dijo...

emocionante historia. mil gracias por traerla hasta aquí.

abrazos,
òscar.

surobe dijo...

Sublime, maravillosa. Y tú por hacerla visible.